Este es un repaso y a la vez homenaje de todos los jugadores sin los cuales no se habría podido conseguir el ascenso. Habrá quien crea que resalto más virtudes que defectos, pero una plantilla con un sueldo de 3,5M que te lleva a Primera División, es imposible que lo haga mejor. Sería terriblemente injusto pedir más o verle más defectos que virtudes.
Se que hay más jugadores que han intervenido, pero me quedo con los que han jugado en 21 partidos o más.
Roberto
Si bien no se lleva el Zamora, poco importa. Prácticamente en cada encuentro hizo algún paradón espectacular. En otros partidos, sacó de quicio a la delantera rival, como en el 0-0 ante el Celta, donde lo detuvo todo. Puede que tuviese días flojos, pero a la larga fue un seguro bajo palos y evitó que muchos puntos volasen del casillero del Sporting.
Canella
Lleva sin descansar en condiciones desde 2006 entre Liga y Selección. Aún así jugó hasta la extenuación y no fue hasta la recta final donde no podía con su alma. Su debilidad por alto, la compensa con su gran capacidad ofensiva. Se deja el alma en el campo, muestra de ello, el gol que marcó al Hércules dándose una galopada en el min. 85, cuando la defensa no podía ni con las botas.
Jorge
Poco le importa que cada entrenador que llegue, le relegue al banquillo. Eso no le detiene, sigue entrenando y saltando al campo con la idea de hacerse un hueco como titular entre ceja y ceja. Y siempre lo consigue. Empieza la temporada a un nivel normal y de ahí va hacia arriba de forma constante, hasta completar el año a un gran nivel. Firmó grandes partidos en los que frenó una vez tras otras a los rivales. No contento con ello, tambien marcó goles importantes.
Su impresionante final de temporada junto con su enorme entrega (el día de Castellón más pendiente de volver al campo que de que le atendiesen la brecha por la que no cesaba de sangrar) deberían hacer de él un icono del Sporting.
Gerard
A pesar de que su edad le pasó factura a final de temporada, el resto jugó a un nivel espectacular. De los defensas más fríos y con más cabeza que han vestido la camiseta rojiblanca en este periplo por Segunda División. No perdía los papeles y era realmente difícil verle nervioso por muy complicado que se lo pusiera el ataque rival. Oportuno como el que más, siempre estaba donde tenía que estar en el momento oportuno.
Ivan Hernandez
Compensó su lentitud con una gran contundencia física. Se pegaba a los rivales como una lapa y les amargaba la vida. No se andaba con florituras, si había que despejar, enviaba el balón al quinto pino. Un central de los de antes, de la escuela de "o pasa el balón o pasa el rival, pero nunca los dos a la vez". Cuando hubo que contener a un equipo altamente ofensivo, allí estaba él.
Sastre
Hizo algunos partidos para olvidar, pero tarde o temprano lo compensaba en otro. Sacó mas de un balón cuando ya se cantaba gol y los demás lo daban por perdido. Además también consiguió marcar goles muy valiosos, con lo que aportó más de lo que restó. Quizás sus actuaciones sobre el campo fuesen discretas, pero su larga trayectoria en el Sporting aportó mucha experiencia dentro del vestuario que finalmente resultó vital, ya que a medida que se acercaba el final de la temporada, en vez de estar más fundido, cada vez destacaba más su buen hacer.
Raúl Cámara
No será un crack técnicamente, pero se encargó de compensar sus carencias técnicas con una entrega física desmesurada. Corrió como el que más, se partió la cara, a veces literalmente, por el equipo. No se puede pedir a un jugador que sude más la camiseta de lo que él lo ha hecho. Tuvo partidos malos, sí, pero a la larga demostró que podía ser un perfecto recambio en la banda derecha e incluso en la izquierda a pesar de no tener experiencia en esa posición.
Sergio Matabuena
Sus años en Primera le han servido para acumular una gran experiencia sobre el campo. Encargado de hacer trabajo sucio destruyendo el juego rival en el medio campo, ha impresionado a todos por su entrega. Al poco de llegar al Sporting ya jugaba amistosos dejándose el alma. Ha jugado partidos en los que los rivales debieron creer que jugaba con algún hermano gemelo, porque estaba en todos lados cortando balones.
Michel
El inestimable compañero de Matabuena. Si el cántabro era el encargado del trabajo sucio defensivo, el lenense lo era del trabajo ofensivo. Tuvo sus altibajos durante la temporada, pero cuando estaba ausente por sanción se notaba mucho. Cuando no estaba en el once titular el Sporting perdía el centro del campo y se volvía espeso, como pasó en Vitoria. Pero con Michel en el campo, estuviese más enchufado o menos, el equipo ganaba en posesión y peligro.
Diego Castro
El gallego de las dos caras. Sufrió muchos altibajos, pero casi todo el mundo le quería sobre el campo, porque todos sabían que por muy flojo que pareciese estar, le bastaban 3 min para ganar un partido el solo. Así lo hizo por ejemplo en Anoeta o Carranza, fabricando dos goles de la nada. Fue criticado por su avaricia de balón, pero bien es cierto que sin él, nos habríamos dejado muchos puntos atrás, porque nadie podía hacer las genialidades que hizo.
Pedro
A pesar de que en algunos partidos pudo estar apagado o flojo, en otros era fue clave. Incansable centrador, también logró goles importantes. Ayudó a Sastre a proteger su banda en innumerables ocasiones y más criticado o menos, nunca dejó de pelear por el equipo haciéndolo lo mejor que pudo.
Luis Morán
El revulsivo de la banda derecha. Si Pedro era un interior aplicado en centrar y replegarse, Luis Moran lo era en atacar con rapidez y regatear. Jugase más o menos, nunca dejó de saltar al campo con toda la ilusión, ánimo y entrega del mundo. Nunca se acobardó por muy novato que fuera y esto le permitió marcar un gol importantísimo ante el Córdoba y otro all Eibar. En total 4 goles.
Kike Mateo
El alma del equipo. Cuando el Sporting perdió a Barral por lesiones y no había otro delantero a quien recurrir, fue él quien tiró del carro. 12 goles, máximo goleador del equipo a pesar de ser media punta, le avalan. Marcó en todo tipos de partidos. En los difíciles, sus goles sirvieron para llevarse puntos que parecían perdidos. En los fáciles, era quien abría la lata. No es de extrañar que en la recta final estuviese reventado, porque rindió al 200%. Por si fuesen pocos los 12 goles, le anularon otros dos goles más totalmente legales (Ejido y Salamanca) junto con otro discutible (Alavés).
Omar
Su papel fue muy difícil, ya que cuando Kike Mateo o alguien del ataque no daba para más, era él quien tenía que saltar al campo y revolucionarlo todo. Algunos días lo logró, otros no, pero jamás nadie le puede criticar que no lo intentó hacer lo mejor que supo. Por muy difícil que fuese la papeleta de suplir a Kike Mateo, hubo partidos en los que realmente logró revolucionar y espolear al equipo.
Barral
Que decir de Barral. La entrega total personificada. Hizo una primera vuelta impresionante, marcando goles importantísimos, como los dos ante el Numancia. Basta decir que jugando un total de 23 partidos completos, marcó 11 goles, lo cual hace casi 1 gol cada dos encuentros. Con las lesiones perdió el ritmo, pero se dejó la piel cada vez que saltó al campo, fuese para jugar 90 min o 2 min. Cuando no tenía a Michel para hacerle pases, se fabricaba el solo los goles como ante el Ejido o el Elche.
Bilic
Si Barral hizo medio año espectacular, Bilic fue quien completó el otro medio. Mantuvo un promedio muy similar al de Barral, 10 goles en 20 partidos completos, al igual que el gaditano, casi uno cada dos partidos. Además al igual que Barral, cuando no estaba marcando era porque estaba haciendo pases de gol. Él y Barral han hecho la mejor delantero del Sporting en mucho tiempo, salvando los años de Villa. Al igual que Kike Mateo, es justo decir que ante Las Palmas se le anulo un gol legal, por lo que realmente deberían ser 11 tantos en su casillero.
Preciado
El director de la orquesta. Cuando el Sporting salía de la ley concursal, sin a penas presupuesto para hacer el equipo y muchos canteranos, muchos entrenadores nos rechazaron, entre ellos "sportinguistas" como Uribe que no tuvieron coj... narices para coger el equipo.
Pero fue Preciado quien apostó por nosotros, a quien no le importó la penosa situación económica ni la plantilla de la que se disponía. Vino a Gijón con toda la ilusión del mundo, una ilusión y pasión tan grandes, que terminó por contagiarla a toda la grada. Nunca cesó de alabar a la afición, pedir apoyo o disculpas cuando fue necesario, jamás dejó de creer en el equipo fuese bien o mal, nunca dió nada por perdido o ganado. Ante el excesivo optimismo o pesimismo, siempre se mantuvo centrado y haciendo lo que tenía que hacer.
No sé si irá o seguirá, si lo hará bien en Primera o no, pero jamás le estaremos lo suficientemente agradecidos por ser él quien vino cuando nadie quiso y quien nos devolvió a donde llevábamos una década esperando volver. Ese trozo de historia del Sporting le pertenece y nunca nadie se lo podrá arrebatar.
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