"EL SPORTING PAGA MERECIDAMENTE SU CONFORMISMO Y FALTA DE AMBICIÓN"
Alineación
Juan Pablo, Canella, Botía, Gregory, Lora, Michel, Rivera, Diego Castro , De las Cuevas ('35 Carmelo), Luis Morán ('75 Maldonado) y Bilic ('50 Barral)
Tarjetas
'43 Botía
'87Gregory
'90 Carmelo
El mejor rojiblanco
A pesar de la mala suerte de que el balón le rebotase y propiciase el 1-1, me gustó mucho Botía y su nueva de entrega de como ir al corte o entrar fuerte y contundente sin realizar falta.
Crónica
Tras un balón estrellado en el larguero por los locales, una contra lleva el balón a los pies de Diego Castro, el cual recorta al defensa y bate al portero con un tiro cruzado. Poco después, en otra contra, Bilic está a punto de rematar lo que sería el 2-0, pero Héctor lo evita justo a tiempo.
Y ya. No hubo más. El Sporting atacó durante 11 minutos y dio por hecho el partido, dedicándose a defender. Este planteamiento puede servir si tienes una defensa que funciona, está compenetrada y concentrada, lo que es el caso del Sporting ahora mismo. Eso sí, como en todo, siempre hay un "pero".
El "pero" es que eso no te garantiza nada. Ayuda, puede darte un 80% de probabilidades, pero queda un 20%. Ese porcentaje es lo inesperado, lo que no se puede preveer. Por ejemplo, que un balón rebote y despiste al portero o que un rival marque por donde es casi imposible marcar. Y es justo lo que sucedió.
¿Cómo evitar que si el rival te marca, se lleve el partido? Fácil: Yendo 2-0. Quizás este plan no funcione si juegas contra un grande, contra un equipo con mucha artillería o que disponga de mucha calidad individual.
Pero hoy no era el caso. El Tenerife con bajas atrás y perdiendo desde el minuto 4, era débil defensivamente. Débil porque las ausencias provocaban que la defensa fuese más lenta y menos compenetrada de lo habitual. Débil porque cuando pierdes, no puedes permitirte el lujo de meterte atrás.
Sin embargo, el Sporting pecó de conformista, más allá de lo razonable y como se merecía, lo pagó. Tras el tempranero gol y el envite posterior, el Tenerife se dio cuenta de que podía irse arriba sin mayor problema, porque el Sporting a penas asomaría por su área.
Poco a poco se vio como el Tenerife, sintiéndose seguro atrás, cómodo, empezó a subir cada vez más y más.Hasta que pasó lo que muchas veces pasa. El Sporting estaba defendiendo muy bien, pero un tiro que no iba a suponer excesivo problema a Juan Pablo, rebota en Botía que nada pudo hacer por evitarlo y se fue a la red.
Que habría pasado si el Sporting lejos de conformarse con el 1-0, cuando el Tenerife estaba en shock hubiese apretado y marcado el segundo. Pues que sería el 1-2 y no habría mayor problema. Pero no, era el 1-1. Además, para más inri, las dos únicas buenas ocasiones del Sporting en toda la segunda mitad, serían desperdiciadas. En la primera, Bilic corre a por un balón al que llegaba en el área, pero le da un tirón y se detiene. Se le pasa, continúa jugando y cuando le llegaba un pase con mucho peligro para ver puerta, nuevamente el dichoso tirón le impide alcanzar la pelota. Esta vez sí, pide el cambio y entra Barral.
Tras el 1-1 quien entró en shock fue el Sporting. Pero el Tenerife, no cometió el error de los gijoneses. El Tenerife fue ambicioso, no se conformaba con un empate ante un rival que en ese momento estaba seminoqueado y persiguió el segundo, hasta lograro 10 minutos más tarde. Nuevamente un gol de esos que más que error de la zaga, es acierto excepcional de ataque, ya que Nino caza un rechace casi en la línea de la cal y sin ángulo, dispara probablemente por el único hueco existente marcando sin que nadie se esperase que el balón sortease a dos defensas y el portero con semejante ángulo.
Con el 2-1 el Sporting no tuvo más remedio que atacar. Pero era tarde. El momento era cuando el rival estaba tocado y desmoralizado, no cuando acababa de remontar, estaba pletórico y todo le salía. Así, el Sporting se fue arriba como un pollo sin cabeza, siendo casi incapaz de sembrar miedo en su rival. Las prisas, la frustración y el "bajón" de ver como el rival había dado la vuelta al partido impedía atacar con orden o criterio.
Sin embargo, en las filas rivales eso no sucedía. Cuando el partido está de cara, las cosas suelen salir bien, así que fue el Tenerife quien estaba mucho más cerca del 3-1 que del 2-2. La prueba, es la última ocasión charra, en la que Ángel con todo a favor la envía fuera.
Yo no tengo problema en que el Sporting pierda. De hecho ya comenté días atrás de que el partido ante el Tenerife iba a ser muy difícil. Pero donde tengo problema, es en ver a un Sporting que con 1-0 en el minuto 5 y un rival tocado, le ceda el balón, se meta atrás y se desentienda de labores ofensivas. Puedes tener la portería a cero varios partidos, pero no lo vas a lograr siempre.
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